Y sentado en mi alfombra mágica es cuando miro al mundo pasar y pienso el porqué de algunas cosas. ¿Es necesario cuestionarlo todo? Cada cierto tiempo en la vida de una persona, se tiene que hacer una actualización de sus ideas. Es evidente que no se piensa igual siendo un adolescente despreocupado que siendo un adulto responsable. Ni he sido una cosa ni la otra, es por poner en contexto al lector.
Bueno, pues el caso es que aquí estoy, mirando al mundo con ojos de superioridad (porque hoy me he levantado superior, ¿qué pasa?), y estoy cuestionando todos los pilares básicos de mi existencia. Haciendo un repaso a todas mis ideas, mis gustos, mis virtudes y mis defectos. Estoy repasando a mi familia, a mis amigos, mis mascotas, mis objetos de valor y mis objetos de valor sentimental. ¿Siguen valiendo lo mismo para mí?
Tengo que aparcar la nostalgia para ser sincero conmigo mismo y hacer un análisis más exahustivo de quién soy ahora mismo y lo que quiero/necesito para sobrevivir sin amargarme la existencia. ¿Me siguen convenciendo los mismos ideales que hasta ahora había defendido tan férreamente?
Hacer cosas por rutina o porque siempre se ha hecho es un lastre para nuestras vidas, sobre todo si se hace en nuestro tiempo para nosotros. Y si hablamos de nuestros ideales políticos/religiosos, ¡para qué te quiero escopeta! ¡Podría ser un radical irracional!
Está claro que estas actualizaciones hay que hacerlas muy de vez en cuando. No quiero que una idea se pose en mi cabeza durante mucho tiempo, a no ser que sea una idea perfecta, y como comprenderéis, queridos cuatro gatos que leéis mi blog, no existe la idea perfecta.
martes, 16 de octubre de 2012
lunes, 15 de octubre de 2012
Algo muy personal. Abstenerse conspiparanoicos
A quién quiero engañar. La razón me ha vuelto a abandonar en este camino empedrado de duras dudas.
La contradicción recorre mi cuerpo cual pescado fluyendo en agua templada y tranquila, suave, sin obstáculos.
Es curioso como un cazador de mitos puede verse metido en una espiral de angustia provocada por sus propias palabras. Hay que tragar, dice su cabeza, pero su corazón sabe que no. Sabe que no tiene razón, pero coño, es un jodido cazador de mitos. Es difícil de explicar cuando el contexto no es el adecuado.
¡Qué le vamos a hacer! El negro seguirá siendo negro y el blanco, blanco. Pero podemos cambiar el cristal a través del cual lo miramos. Aunque eso no cambie que el negro siga siendo negro, y el blanco, blanco. Debemos recordar siempre eso, lección de vida.
Como dijo una vez un hombre sabio, todo es relativo, nada es absoluto. Por lo tanto, ¿las opiniones personales son relativas hasta para uno mismo? Menudo jaleo estoy montando en mi cabeza. Ahora resulta que he puesto un cristal encima de otro cristal, y la realidad está más difuminada que de costumbre. ¡Vaya por dios! ¡Tendré que irme a pensar al monte!
Siendo sincero conmigo mismo, he de decir que lo único que tengo claro es que no tengo nada claro, que ya es algo. El primer paso es reconocer que eres un puto chiflado para empezar a encontrar la cura, pero la debilidad.. ¡ay de la debilidad! ¡Podrían hablar tantas personas y tantos casos acerca de la debilidad que faltarían árboles para talar los libros dónde se escribirían!
Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza. Repetir una y mil veces para caso exitoso: Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza. Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza. Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza....
La contradicción recorre mi cuerpo cual pescado fluyendo en agua templada y tranquila, suave, sin obstáculos.
Es curioso como un cazador de mitos puede verse metido en una espiral de angustia provocada por sus propias palabras. Hay que tragar, dice su cabeza, pero su corazón sabe que no. Sabe que no tiene razón, pero coño, es un jodido cazador de mitos. Es difícil de explicar cuando el contexto no es el adecuado.
¡Qué le vamos a hacer! El negro seguirá siendo negro y el blanco, blanco. Pero podemos cambiar el cristal a través del cual lo miramos. Aunque eso no cambie que el negro siga siendo negro, y el blanco, blanco. Debemos recordar siempre eso, lección de vida.
Como dijo una vez un hombre sabio, todo es relativo, nada es absoluto. Por lo tanto, ¿las opiniones personales son relativas hasta para uno mismo? Menudo jaleo estoy montando en mi cabeza. Ahora resulta que he puesto un cristal encima de otro cristal, y la realidad está más difuminada que de costumbre. ¡Vaya por dios! ¡Tendré que irme a pensar al monte!
Siendo sincero conmigo mismo, he de decir que lo único que tengo claro es que no tengo nada claro, que ya es algo. El primer paso es reconocer que eres un puto chiflado para empezar a encontrar la cura, pero la debilidad.. ¡ay de la debilidad! ¡Podrían hablar tantas personas y tantos casos acerca de la debilidad que faltarían árboles para talar los libros dónde se escribirían!
Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza. Repetir una y mil veces para caso exitoso: Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza. Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza. Solo debo ser fuerte. Mano firme. Templanza....
jueves, 11 de octubre de 2012
Tozudo, testarudo, cabrón
No hay más ciego que aquel que no quiere ver, ni más sordo que aquel que no quiere oír. Ser testarudo es una pérdida de tiempo, y es algo de aquello que te arrepientes una vez ha pasado el tiempo.Miras hacia atrás y dices: "lo que me perdí por ser un testarudo y un cerrado de mente y de mollera". En algunos casos, suele ser confundido con orgullo, pero nada más lejos de la realidad. Es tozudez.
El tozudo es aquel que no acepta opiniones de los demás, él mismo sabe que lo que piensa es lo correcto, y nadie va a hacerle cambiar de opinión, porque realmente "sabe lo que habla". Y una mierda para él y para todos los tozudos.
Para cada opinión hay miles de interpretaciones, y todas correctas dependiendo los ojos con las que se mire. No existe una verdad universal (fuera de las matemáticas), que no pueda ni deba ser discutida.
En ningún momento he dicho que debamos respetar todas las opiniones, nunca he sido partidario de semejante patraña. Las opiniones están para NO ser respetadas y discutidas al máximo. Pero siempre desde la razón, el temple y el saber abrir la mente. Si una de las opiniones discutidas es capaz de convencerte, solo debes rendirte a la evidencia y reconocer tu error, si no, serás tratado por mí y por mis semejantes como el tozudo que eres.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Plácidos sueños
A altas horas de la madrugada no se debería escribir. O al menos, eso dice mi cerebro, ya que mis dedos se han empeñado en soltar pensamientos dispersos que rondan mi cabeza sin ningún tipo de sentido aparente.
Seguramente las palabras que aquí estoy escribiendo, son vacías, sin sentido, y puede que inconexas, pero ¿qué le vamos a hacer? Mis dedos quieren escribir y mi cabeza no está para pensar, ¿qué coño esperabas?
La salud mental de un individuo depende en parte de las horas de sueño dedicadas, le recuerda mi cerebro a mis dedos. Pero estos pequeños cabrones no quieren acostarse sin antes moverse un poquito por el teclado del ordenador. ¡Malditos sean!
A veces pienso en la inmensidad del ser humano y me da bastante miedo mirar a mi alrededor. Será porque me siento pequeño en un universo enorme, o simplemente quiero meter un párrafo profundo en un texto de mierda, mi cerebro me está jugando una mala pasada.
Si mi cabeza quiere guerra, la tendrá. Son las 2:39 minutos de la madrugada, me muero de sueño y estoy peleándome conmigo mismo en una discusión absurda, y sin sentido aparente con un artículo de un blog como mediador. Creo que esta es la señal que esperaba para acostarme a dormir.
Seguramente las palabras que aquí estoy escribiendo, son vacías, sin sentido, y puede que inconexas, pero ¿qué le vamos a hacer? Mis dedos quieren escribir y mi cabeza no está para pensar, ¿qué coño esperabas?
La salud mental de un individuo depende en parte de las horas de sueño dedicadas, le recuerda mi cerebro a mis dedos. Pero estos pequeños cabrones no quieren acostarse sin antes moverse un poquito por el teclado del ordenador. ¡Malditos sean!
A veces pienso en la inmensidad del ser humano y me da bastante miedo mirar a mi alrededor. Será porque me siento pequeño en un universo enorme, o simplemente quiero meter un párrafo profundo en un texto de mierda, mi cerebro me está jugando una mala pasada.
Si mi cabeza quiere guerra, la tendrá. Son las 2:39 minutos de la madrugada, me muero de sueño y estoy peleándome conmigo mismo en una discusión absurda, y sin sentido aparente con un artículo de un blog como mediador. Creo que esta es la señal que esperaba para acostarme a dormir.
viernes, 5 de octubre de 2012
Tecnologías y Socialización
Cómo joden las nuevas tecnologías. Cada día sale un nuevo artilugio, un nuevo gadget que "hace la vida un poco más fácil", y a su vez, nos hace más dependientes de los mismos, hasta el punto que no podemos salir de nuestra casa sin el puto teléfono móvil, o como lo llaman ahora: "smartphone".
Teléfonos inteligentes. Teléfonos que cada día son más inteligentes para gente que cada día es más gilipollas. Gente que cada día es menos sociable (presencialmente hablando) y que valora mucho menos los pequeños placeres de la vida como un buen café en compañía, y que prefiere sacar el teléfono de los huevos y que pasen las horas. No, amigos. No estamos avanzando. Estamos retrocediendo.
La idea de las tecnologías está muy bien en la teoría, pero muy mal aplicada en la práctica. Los teléfonos inteligentes pueden ser muy útiles para situaciones desesperadas. El problema viene cuando explotamos un producto hasta sus límites. Y esto, en esencia, es lo característico del ser humano.
Tenemos la ilusión de que necesitamos artilugios que son totalmente prescindibles en nuestras vidas. Y somos conscientes de ellos. Sabemos que si nos compramos un ordenador portátil, nos recluiremos un poco más en casa y saldremos menos a la calle a practicar actividades sociales. Pero lo aceptamos, y vivimos con ello. Con dos cojones.
Yo, como profesional, me avergüenzo de formar parte de este mundillo, y seguir creciendo esta burbuja social fantasma que tendrá que reventar de un momento a otro. Porque así funcionamos. Porque somos unos capullos, y nos orgullecemos de ello.
Teléfonos inteligentes. Teléfonos que cada día son más inteligentes para gente que cada día es más gilipollas. Gente que cada día es menos sociable (presencialmente hablando) y que valora mucho menos los pequeños placeres de la vida como un buen café en compañía, y que prefiere sacar el teléfono de los huevos y que pasen las horas. No, amigos. No estamos avanzando. Estamos retrocediendo.
La idea de las tecnologías está muy bien en la teoría, pero muy mal aplicada en la práctica. Los teléfonos inteligentes pueden ser muy útiles para situaciones desesperadas. El problema viene cuando explotamos un producto hasta sus límites. Y esto, en esencia, es lo característico del ser humano.
Tenemos la ilusión de que necesitamos artilugios que son totalmente prescindibles en nuestras vidas. Y somos conscientes de ellos. Sabemos que si nos compramos un ordenador portátil, nos recluiremos un poco más en casa y saldremos menos a la calle a practicar actividades sociales. Pero lo aceptamos, y vivimos con ello. Con dos cojones.
Yo, como profesional, me avergüenzo de formar parte de este mundillo, y seguir creciendo esta burbuja social fantasma que tendrá que reventar de un momento a otro. Porque así funcionamos. Porque somos unos capullos, y nos orgullecemos de ello.
miércoles, 3 de octubre de 2012
El entusiasmo de una idea
El entusiasmo de una idea, y el cuento de la lechera en tu cabeza cuando lo desarrollas. Eso es motivación.
Muchas veces nos hemos hecho pajas mentales pensando en qué habría pasado si hubiésemos hecho aquello que nos propusimos y hubiese salido bien. En la mayoría de los casos, nos solemos cagar por una pata y nos conformamos con pensar en lo que habríamos hecho si hubiera salido bien. Pero hay valientes.
Los valientes son aquellos que desarrollan una idea en su cabeza y piensan: "¿pero qué coño? ¡Vamos allá!". Valientes son aquellos que se sumergen en aquello en lo que creen. Valientes son aquellos que fracasan y se vuelven a levantar, porque tienen un fin, y si no lo consiguen por el camino A, optarán por el camino B, o por el C. El caso es no deprimirte, no hay que volver por el camino andado, tenemos que crear nuestras propias rutas. No hay que olvidar la senda caminada, pero jamás hay que volver a pisarla. Consejo de vida.
Volviendo al tema anterior, uno de los caminos para obtener motivación es plantearte una idea, que sea propia, y desarrollarla, ver cómo crece y cómo toma forma, y una vez terminada, ver tu obra. No hay nada más motivador que dejar huella en este mundo, aunque algunas veces haya dicho lo contrario en este blog.
Vivir de lo que es tuyo. Es quizá la frase que puede resumir esta entrada de hoy. Y cuando uno pronuncia esta frase, y se hace realidad, no puede evitar una erección del alma.
Muchas veces nos hemos hecho pajas mentales pensando en qué habría pasado si hubiésemos hecho aquello que nos propusimos y hubiese salido bien. En la mayoría de los casos, nos solemos cagar por una pata y nos conformamos con pensar en lo que habríamos hecho si hubiera salido bien. Pero hay valientes.
Los valientes son aquellos que desarrollan una idea en su cabeza y piensan: "¿pero qué coño? ¡Vamos allá!". Valientes son aquellos que se sumergen en aquello en lo que creen. Valientes son aquellos que fracasan y se vuelven a levantar, porque tienen un fin, y si no lo consiguen por el camino A, optarán por el camino B, o por el C. El caso es no deprimirte, no hay que volver por el camino andado, tenemos que crear nuestras propias rutas. No hay que olvidar la senda caminada, pero jamás hay que volver a pisarla. Consejo de vida.
Volviendo al tema anterior, uno de los caminos para obtener motivación es plantearte una idea, que sea propia, y desarrollarla, ver cómo crece y cómo toma forma, y una vez terminada, ver tu obra. No hay nada más motivador que dejar huella en este mundo, aunque algunas veces haya dicho lo contrario en este blog.
Vivir de lo que es tuyo. Es quizá la frase que puede resumir esta entrada de hoy. Y cuando uno pronuncia esta frase, y se hace realidad, no puede evitar una erección del alma.
lunes, 1 de octubre de 2012
Motivación laboral
La productividad de un individuo es directamente proporcional al grado de motivación que dicho individuo muestre en tal tarea. Si en eso estamos de acuerdo, ¿cómo podemos alcanzar el grado de motivación máximo para que nuestra productividad aumente del mismo modo?
¿Somos nosotros los únicos responsables de encontrar la motivación? En caso contrario, ¿quién debe motivarnos? Y lo más importante, ¿cómo motivarnos?
Es difícil motivar a un ser humano cuando su trabajo se ha convertido en algo repetitivo o monótono, o simplemente cuando no le gusta lo que está haciendo. Por otro lado, podemos ver claros ejemplos de distintos seres humanos con los mismos gustos, que realizan la misma tarea, pero con motivaciones diferentes y claros estados de ánimo entre uno y otro.
En este país, cuna de la cultura del trabajo "a destajo" se ha olvidado que en estos tiempos que corren, ya no es tan primordial el trabajo rápido, si no que se valora mucho más la calidad final del producto que el tiempo invertido en él, ya que la competitividad en todos los sectores actuales se ha puesto a un muy alto nivel.
Para alcanzar un alto grado de calidad laboral, un empleado debe estar motivado sí o sí. No hay excepción. Pero eso, las antiguas generaciones de trabajadores no son capaces de comprenderlo. Poner una excusa del estilo: "No estoy motivado para realizar un trabajo", antiguamente sonaba a excusa para no realizar la tarea, pero hoy en día, debería ser un motivo a tener en cuenta para el responsable de dicho trabajador, pues lo que está en juego es que el producto final sea mediocre o excelente.
Las nuevas generaciones tenemos que lidiar con unos jefes antiguos que piensan que la motivación es algo secundario, mientras que las nuevas compañías, fundadas por jóvenes emprendedores son las que están copando el mercado con una política excelente de motivación laboral, y unos productos muy por encima de las arrugadas empresas con políticas de cromagnon, o por qué no decirlo, política laboral española.
Mientras que este país siga con la herencia del modo laboral de la construcción, nunca podremos despegar y diferenciarnos del resto de compañías extranjeras. Hay mucho talento en España, pero no hay motivación. Espero que no sea demasiado tarde para remontar el vuelo.
¿Somos nosotros los únicos responsables de encontrar la motivación? En caso contrario, ¿quién debe motivarnos? Y lo más importante, ¿cómo motivarnos?
Es difícil motivar a un ser humano cuando su trabajo se ha convertido en algo repetitivo o monótono, o simplemente cuando no le gusta lo que está haciendo. Por otro lado, podemos ver claros ejemplos de distintos seres humanos con los mismos gustos, que realizan la misma tarea, pero con motivaciones diferentes y claros estados de ánimo entre uno y otro.
En este país, cuna de la cultura del trabajo "a destajo" se ha olvidado que en estos tiempos que corren, ya no es tan primordial el trabajo rápido, si no que se valora mucho más la calidad final del producto que el tiempo invertido en él, ya que la competitividad en todos los sectores actuales se ha puesto a un muy alto nivel.
Para alcanzar un alto grado de calidad laboral, un empleado debe estar motivado sí o sí. No hay excepción. Pero eso, las antiguas generaciones de trabajadores no son capaces de comprenderlo. Poner una excusa del estilo: "No estoy motivado para realizar un trabajo", antiguamente sonaba a excusa para no realizar la tarea, pero hoy en día, debería ser un motivo a tener en cuenta para el responsable de dicho trabajador, pues lo que está en juego es que el producto final sea mediocre o excelente.
Las nuevas generaciones tenemos que lidiar con unos jefes antiguos que piensan que la motivación es algo secundario, mientras que las nuevas compañías, fundadas por jóvenes emprendedores son las que están copando el mercado con una política excelente de motivación laboral, y unos productos muy por encima de las arrugadas empresas con políticas de cromagnon, o por qué no decirlo, política laboral española.
Mientras que este país siga con la herencia del modo laboral de la construcción, nunca podremos despegar y diferenciarnos del resto de compañías extranjeras. Hay mucho talento en España, pero no hay motivación. Espero que no sea demasiado tarde para remontar el vuelo.
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